El mundo es la suma total de nuestras posibilidades vitales.
El necio cree que todo lo sabe.
El odio son las cosas que te gustaría hacer cuando le dejas un libro a alguien y te lo devuelve en edición fascicular.
El optimismo es la creencia de que todo es hermoso.
El optimismo es la locura de insistir en que todo está bien cuando somos desgraciados.
El pan y la casa, los chicos que crecen jugando en las plazas a pesar de todo, la vida ¡que hermosa!, siempre y sobre todo de todas las cosas.
El pediría en caso de divorcio la mitad de todo dijo él. Medio sofá, medio televisor, media casa de campo, medio kilo de mantequilla, medio hijo.
El pensamiento no es más que un relámpago en medio de una larga noche. Pero ese relámpago lo es todo.
El pensamiento positivo te permitirá hacer todo mejor que el pensamiento negativo.
El pobre carece de muchas cosas, pero el avaro carece de todo.
El presente es la viviente suma total del pasado.
El primer deber del hombre es desarrollar todo lo que posee, todo aquello en que él mismo pueda convertirse.
El principio de todo vicio es la soberbia.
El principio es la mitad del todo.
El problema de ser pobre es que te ocupa todo el tiempo.
El puente sólo se repara cuando alguien se cae al agua.
El que busca fácilmente se pierde. Todo aislamiento es culpa.
El que compite por humillar a alguien es un idiota, el que lo hace por la pasión de competir, es un verdadero hombre.
El que empieza a instruirse en la filosofía de todo se echa la culpa a sí mismo.
El que está enfermo no reusa la medicina. (un enfermo es dócil y hace todo por curarse).
El que puede prescindir del ser amado puede prescindir de todo.
El que quiera prosperar en sus negocios hágalos por sí mismo, y si quiere que todo le salga mal, no tiene más que confiarlos a manos ajenas.
El que quiere todo lo que sucede, consigue que suceda cuanto quiere. ¡Omnipotencia humana por resignación!. A esta resignación sólo por la gracia se llega.
El que respira, dice: tengo todavía todo por respirar. El infeliz, dice: tengo todavía lugar para las desdichas de los otros. El que ha muerto, nos dice: no conozco nada todavía, no puedo estar muerto.
El que sabe ser pobre lo sabe todo.