Algunas veces debemos desechar los grandes pensamientos, y seguir los que las circunstancias nos inspiran.
Casi todo político tiene tanta necesidad, en determinadas circunstancias, de un hombre honesto, que, cual si fuera un lobo hambriento, irrumpe en el redil; mas no para devorar el cordero robado, sino para ocultarse tras su lanoso lomo.
El hombre no es hijo de las circunstancias. Las circunstancias son hijas del hombre.
El verdadero carácter siempre aparece en las grandes circunstancias.
En circunstancias especiales, el hecho debe ser más rápido que el pensamiento.
Honrosamente sirve el que conforme a las circunstancias sirve.
La juventud es una cualidad, no una cuestión de circunstancias.
La política es el arte de aplicar en cada época aquella parte del ideal que las circunstancias hacen posible.
Las circunstancias no hacen al hombre, ellas lo revelan.
Las circunstancias son importantes...pero lo esencial está dentro de cada uno.
Lo que hace falta es someter a las circunstancias, no someterse a ellas.
Los grandes políticos deben su reputación, cuando no a la pura casualidad, a circunstancias que ellos mismos no podían prever.
Los hombres están impacientes por mejorar sus circunstancias, pero son poco los que están dispuestos a mejorarse; por lo tanto siguen estando en las mismas circunstancias.
Los seres humanos hacen su propia historia, aunque bajo circunstancias influidas por el pasado.
Si tenéis el hábito de tomar las cosas con alegría, rara vez os encontraréis en circunstancias difíciles.
Sólo triunfa en el mundo quien se levanta y busca a las circunstancias y las crea si no las encuentra.
Tus circunstancias pueden no ser de tu agrado, pero no han de seguir siendo las mismas si concibes un ideal y luchas por alcanzarlo.