Símbolos son todos los nombres del bien y del mal; no expresan, tan sólo insinúan.
Sin aire, la tierra muere. Sin libertad, como sin aire propio y esencial, nada vive.
Sin el amor no se puede nada. Ni siquiera morir se puede sin el amor.
Sin el hombre, no hay dios. Pues sólo el hombre puede ser tan vanidoso, para creer que para él se hizo todo el universo.
Sin esa tonta vanidad que es el mostrarnos y que es de todos y de todo, no veríamos nada y no existiría nada.
Sin justicia, sólo hay divisiones, víctimas y opresores.
Sin música para decorarlo, el tiempo es sólo un puñado de aburridos plazos límite de producción o fechas en las cuales deben pagarse las cuentas.
Sin pasión, el hombre sólo es una fuerza latente que espera una posibilidad, como el pedernal el choque del hierro, para lanzar chispas de luz.
Sin trabajo nada prospera.
Sobre gustos no hay nada escrito.
Sois estériles; ésta es la razón de que no creáis en nada.
Solamente los cobardes y miedosos piensan que sólo a ellos les vendrán todas la enfermedades, se convierten así en hipocondríacos, para desgracia de su familia, ya que se sienten ignorados por estos.
Solitario me encuentro cuando busco una mano y solo encuentro puños.
Sólo a fuerza de favores se conquista a los espíritus mezquinos, a los corazones generosos se les gana con el afecto.
Sólo a los que buscan la sabiduría le es revelada la verdad, pues son quienes saben lo suficiente como para aguantar sus horripilantes facetas
Sólo a los reyes y a los criados -es decir a los dos extremos de la sociedad- se los llama por su nombre propio.
Sólo a partir de mi mente puedo transformar al paraíso en infierno o al infierno en paraíso
Sólo aquello que se ha ido es lo que nos pertenece.
Sólo cabe progresar cuando se piensa en grande, sólo es posible avanzar cuando se mira lejos.
Sólo cerrando las puertas detrás de uno se abren ventanas hacia el porvenir.
Sólo comprendemos aquellas preguntas que podemos responder.
Sólo con una ardiente paciencia conquistaremos la espléndida ciudad que dará luz, justicia y dignidad a todos los hombres. Así la poesía no habrá cantado en vano.
Sólo conozco dos tipos de personas razonables: las que aman a Dios de todo corazón porque le conocen, y las que le buscan de todo corazón porque no le conocen.
Sólo cuando los hombres aprenden a rezar empiezan a creer.
Sólo dañamos a los demás cuando somos incapaces de imaginarlos.