Para hacer la paz se necesitan por lo menos dos, mas para hacer la guerra basta uno sólo.
Para ti lo infinito o nada; lo inmortal o ésta muda tristeza que no comprenderás...
Perdonamos fácilmente a nuestros amigos los defectos en que nada nos afectan.
Podemos comprendernos unos a otros, pero sólo a sí mismo puede interpretarse cada uno.