No soy solo esta colección de actos cotidianos, soy esto que escribo también... por favor quiérame.
No, nada llega tarde, porque todas las cosas tienen su tiempo justo, como el trigo y las rosas
Nos hemos de liberar de la falsa idea de que la fe ya no tiene nada que decir a los hombres de hoy.
Nos hemos tomado en serio aquello con lo cual sólo nos estaba permitido bromear (y viceversa).