Mi obra, y mi pensamiento, no son tan sólo lo que yo he producido, son también lo que he visto, lo que me ha atraído y lo que he rechazado. Son todos mis maestros, todos mis discípulos y todos mis amigos.
Mi padre siempre me decía: encuentra un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar un solo día de tu vida.
Mientras me quede algo por hacer, no habré hecho nada.
Mientras religión y ética pueden dirigirse al individuo aislado y podrían existir en un solo hombre sobre el mundo, la política necesita para su posibilidad la existencia de la sociedad.
Mientras se gana algo no se pierde nada.
Mis antecesores, en seis años, no nombraron nunca a un obrero en nada, y ahora quieren hacer creer a los trabajadores que las empresas deben ser de su propiedad. Les dicen que ellos deben ser dueños del cobre, del carbón, del salitre. ¡cómo andaría el país!.
Mis padres no solían pegarme; lo hicieron sólo una vez: empezaron en febrero de 1940 y terminaron en mayo del 43.
Modestamente, la televisión no es culpable de nada. Es un espejo en el que nos miramos todos, y al mirarnos nos reflejamos.
Morimos sólo una vez, pero durante mucho tiempo.
Morir es fácil, no tienes que hacer nada. Vivir es lo difícil.
Muchas cosas hay portentosas, pero ninguna como el hombre. Tiene recursos para todo; sólo la muerte no ha conseguido evitar.
Muchas cosas me dieron en el mundo, solo es mia la pura soledad.
Muchos hombres no se equivocan jamás porque no se proponen nada razonable.
Muchos no creen en nada, pero temen a todo.
Música, solo música, callada música. Siempre música, esto es Dios.
Nacer vacío, posibilita todo. Vivir vacío, nada.
Naces solo y mueres solo, y en el paréntesis la soledad es tan grande que necesitas compartir la vida para olvidarlo.
Nada agravia tanto a los hombres como ir contra sus ceremonias y costumbres.
Nada altera mi concentración. Podrías hacer una orgía en mi oficina y yo no miraría. Bueno, quizá una vez.
Nada crece bien a la sombra de un gran árbol.
Nada de lo que ocurra a los hombres nos debe resultar ajeno.
Nada debe turbar la ecuanimidad del ánimo; hasta nuestra pasión, hasta nuestros arrebatos deben ser medidos y ponderados.
Nada diré que sea mentira; iré sobre la claridad, como una espiga al viento, hacia la eternidad.
Nada dura mas que el cambio.
Nada dura por siempre, nisiquiera tus problemas.