No es ningún arte ser un hombre sincero, cuando se tiene diariamente sopa que tomar a cucharadas.
No es verdaderamente valiente aquel hombre que teme ya parecer, ya ser, cuando le cuadra, cobarde.
No hay cristales de más aumento que los propios ojos del hombre cuando miran su propia persona.
No hay propiamente edad de la vejez; se es viejo cuando se comienza a actuar como viejo.