Los verdaderos amigos se tienen que enfadar de vez en cuando.
Luz... cuando mis lágrimas te alcancen la función de mis ojos ya no será llorar, sino ver.
Mal ladra el perro, cuando ladra de miedo.
Maldita ciudad, no es tu mejor momento y aún estás hermosa. He de confesarte que te eché de menos. Agarro la guitarra y canto para ti. Qué bueno estar en casa. Vuelvo a Madrid.
Mantiene un desafío de miradas conmigo la rana.
Mares, alas, intensas luces libres, sonarán en mi alma cuando vibres, ciega de amor, tañida entre mis brazos.
Mariposa: qué triste me quedo sin tu luz que mi amor ilumina, te me vas...te me vas... y no puedo retener tu silueta divína.
Mayor es el peligro cuando mayor es el temor.
Me atrevo a afirmar que no hay erotismo autentico sin el arte de la ambigüedad; cuando la ambigüedad es poderosa, más viva es la excitación.
Me convertí en un niño delante de una muñeca que cierra los ojos cuando se la acuesta.
Me deprime ver que por más que no deje que el mundo me cambie no puedo evitar ser parte de él y sufrir sus consecuencias.
Me gusta extraviarme a mí mismo a través de otras mentes. Cuando no estoy pensando, estoy leyendo. Soy incapaz de sentarme y ponerme a pensar. Los libros piensan por mí.
Me ha ocurrido que cuando la alabanza inglesa absorbía mi personalidad, alejándome de los vínculos espirituales que me ligan a la patria, he abandonado Londres más que de prisa, para ir a España ¡No, no!; antes que nada, ¡soy español!.
Me preparo bien. Sé lo que puedo hacer antes de jugar. Estoy siempre seguro.
Me siento como si fuera una pieza en una partida de ajedrez, cuando mi oponente me indica: esa pieza no puede ser movida.
Mejor duerme el pobre que el que tiene que guardar con solicitud lo que con trabajo ganó y con dolor ha de dejar.
Mi casa se puebla de arlequines cuando hay ruido de besos en el aire.
Mi granero se ha quemado. Ahora puedo ver la luna.
Mi oración es así. Tú estás en todo y todo en mí.
Mientras la guerra sea considerada como mala, conservará su fascinación. Cuando sea teñida por vulgar, cesará su popularidad.
Mil ojos mirando hacia mi, de los tuyos no puedo huir. Tu mirada me tiene encantada. Si te dejo entrar, estaré equivocada.
Muchas veces lo que no se halla cuando se busca, sale al encuentro cuando no se busca.
Muchos hablan sinceramente cuando dicen que desprecian las riquezas, pero se refieren a las riquezas que poseen los demás.
Muy sentida es la muerte cuando el padre queda vivo.
Nada más imperioso que la debilidad cuando se siente apoyada por la fuerza.