El fanatismo consiste en redoblar el esfuerzo cuando has olvidado el fin.
El filósofo, debe hacer filosofía cuando ya la vida ha pasado.
El futuro junto a ti era mi amigo, hoy que no estas es mi gran enemigo.
El gran estilo nace cuando lo bello obtiene la victoria sobre lo enorme.
El gusto por la adulación se debe, en la mayoría de los hombres, a la pobre opinión que tiene de sí mismos; con las mujeres ocurre al contrario.
El hogar es el lugar al que vas cuando no tienes otro sitio al que ir.
El hombre comienza en realidad a ser viejo cuando cesa de ser educable.
El hombre corriente, cuando emprende una cosa, la echa a perder por tener prisa en terminarla.
El hombre crece cuando se arrodilla.
El hombre dado a lo sensible se rie a menudo cuando no hay de qué reírse. Su bienestar interior sale a relucir sea cual sea el móvil que lo estimule.
El hombre es libre cuando nada teme ni nada desea.
El hombre es un dios cuando sueña; un pordiosero cuando reflexiona.
El hombre es verdaderamente grande sólo cuando obra a impulso de las pasiones.
El hombre inteligente habla con autoridad cuando dirige su propia vida.
El hombre más rico del mundo no es el que conserva el primer duro que ganó, sino el que conserva el primer amigo que tuvo.
El hombre nació en la barbarie, cuando matar a su semejante era una condición normal de la existencia. Se le otorgo una conciencia. Y ahora ha llegado el día en que la violencia hacia otro ser humano debe volverse tan aborrecible como comer la carne de otro.
El hombre no revela mejor su propio carácter que cuando describe el carácter de otro.
El hombre no se da cuenta de cuánto puede hacer, más que cuando realiza intentos, medita y desea.
El hombre prudente sólo piensa en sus dificultades cuando ello tiene algún objeto. Cuando no, piensa en otra cosa.
El hombre que piensa yerra particularmente cuando pregunta por la causa y el efecto: ambos juntos forman el fenómeno indivisible. Quien sabe reconocer esto se halla en el buen camino hacia la acción, el actuar.
El hombre rico tiene aduladores, no amigos.
El hombre sabio es pobre en apariencia, pues su tesoro está en Suiza.
El hombre se descubre a sí mismo cuando se enfrenta a los obstáculos.
El hombre se descubre cuando se mide con un obstáculo.
El hombre sólo es rico en hipocresía. En sus diez mil disfraces para engañar confía;y con la doble llave que guarda su mansión para la ajena hace ganzúa de ladrón.