Una vida ociosa es una muerte anticipada.
Uno no se hace grande más que midiendo la pequeñez de su dolor.
Uno tiene que ser algo para poder hacer algo.
Vivimos en medio de fenómenos deducidos y no tenemos la menor idea de cómo acceder a la cuestión primordial.
Vivir en el corazón de aquellos que hemos dejado es no morir.
Yo amo a aquel que desea lo imposible.
¡Como te pareces al agua, alma del hombre! ¡Como te pareces al viento, destino del hombre!
¡qué beneficioso seria para la vida que nos percatásemos y enterásemos a tiempo de que nunca estaremos en mejores términos con nuestra amada que si elogiamos a nuestro rival!. Su corazón se llenara de gozo y cualquier temor a herirnos o perdernos se habrá desvanecido; nos hará confidentes suyos, y nosotros, muy contentos, nos convenceremos de que el fruto del árbol será nuestro si tenemos el suficiente buen humor para dejar a otros las hojas que vayan cayendo.
¿Cuál es el mejor gobierno? El que nos enseña a gobernarnos a nosotros mismos.
¿Quién osó luchar con los dioses, y quién con el Único? Es hermoso ser un discípulo de Homero, aunque sea el último.