Hay en el objeto algo de ley ignorada que corresponde a la ley ignorada en el sujeto.
La fe es amor a lo invisible, confianza en lo imposible, en lo inverosímil.
La libertad es como la vida, sólo la merece quien sabe conquistarla todos los días.
La multitud no envejece ni adquiere sabiduría: siempre permanece en la infancia.
La vejez no nos vuelve infantiles, como dicen, sino que nos encuentra todavía cual verdaderos niños.