Las oportunidades son como los amaneceres: si uno espera demasiado, se los pierde.
Las palabras están llenas de falsedad o de arte; la mirada es el lenguaje del corazón.
Lo más triste es que la única cosa que se puede hacer durante ocho horas al día es trabajar.
Lo que los hombres realmente quieren no es el conocimiento sino la certidumbre.
Los tres deberes fundamentales de la mujer son ser bonita, ir bien vestida y no contradecir.