La grandeza no se encuentra en las posesiones, en la posición social o en el prestigio. Se descubre en calidad, humildad, servicio, y carácter.
La historia del mundo es la suma de aquello que hubiera sido evitable.
La humanidad tiene una moral doble: una, que predica y no practica, y otra, que practica pero no predica.
La imaginación sirve para viajar y cuesta menos.
La juventud, aun cuando nadie la combata, halla en sí misma su propio enemigo.
La lealtad tiene un corazón tranquilo.
La lectura no da al hombre sabiduría; le da conocimientos.
La libertad tiene mil encantos para dar que los esclavos no conocen.
La lluvia lo despertó, una llovizna lenta; tenía los pies enredados en espirales de fibra óptica desechada. El mar de sonido de la vídeo galería caía sobre él, retrocedía, regresaba.
La memoria es el centinela del cerebro.
La mente del hombre es de mármol; la de la mujer de cera.
La moda comienza y termina siempre por las dos cosas que más aborrece: la singularidad y la vulgaridad.
La mujer es un manjar digno de los dioses, cuando no lo guisa el diablo.
La noche tiene mil ojos, el día uno sólo.
La prueba de toda verdad reside, sencillamente, en su eficacia.
La sabiduría suprema es tener sueños bastante grandes para no perderlos de vista mientras se persiguen.
La solemne niebla, significativa y movediza. El tonto con los jueces, entre los tontos un juez.
La única ética posible es hacer lo que uno quiere hacer.
La verdad mal intencionada es peor que la mentira.
La vida es como un cuento relatado por un idiota. Lleno de palabrería y frenesí, que no tiene ningún sentido.
Las antipatías violentas son siempre sospechosas y revelan una secreta afinidad.
Las heridas que no se ven son las más profundas
Las improvisaciones son mejores cuando se las prepara.
Las maldiciones no van nunca más allá de los labios que las profieren.
Las máquinas voladoras más pesadas que el aire son imposibles.