Para hacer una película hay una sóla regla: sólo hay que hacer aquello que sea de utilidad a la película.
Pienso rodar algunas escenas fuera de foco... quiero ganarme el Oscar a la mejor película extranjera.
Recuerda que eres tan bueno como lo mejor que hayas hecho en tu vida.
Si el cine consigue que un individuo olvide por dos segundos que ha aparcado mal el coche, no ha pagado la factura del gas o ha tenido una discusión con su jefe, entonces el Cine ha alcanzado su objetivo.
Si quieres decirle a la gente la verdad, sé divertido o te matarán.
Sobre la impuntualidad de Marilyn debo decir que tengo una vieja tía en Viena que estaría en el plató cada mañana a las seis y sería capaz de recitar los diálogos incluso al revés. Pero, ¿quién querría verla?.
Tenés que tener un sueño, así a la mañana podés levantarte.
Tengo 10 mandamientos. Los nueve primeros dicen: ¡no debes aburrir!. El décimo dice: tienes que tener derecho al montaje final de la película.
Todos los días miro los obituarios de los periódicos y me fijo sobre todo en la edad del muerto. La mayoría es más joven que yo. Me asusto y pienso: a lo mejor se han olvidado de mí.
Trabajar en el cine era vergonzoso, era lo más despreciable. Gracias a Dios se inventó la televisión.
Un director tiene que ser policía, comadrona, psicoanalista, adulador y bastardo.
Un húngaro es alguien que entra contigo en una puerta giratoria y sale antes que tú.
Una vez me preguntaron: ¿Es importante que un director sepa escribir?, y yo respondí: no, pero sí es útil que sepa leer.