Siempre tendremos razones para estar enfadados, pero esas razones, rara vez serán buenas.
Sólo el hombre íntegro es capaz de confesar sus faltas y de reconocer sus errores.
Todos los hombres que han demostrado valer algo han sido los principales artífices de su educación.
Triunfar tarde no es triunfar: es alcanzar al mismo tiempo la inmortalidad y la muerte.
¡Arriba, haragán!. ¡No desperdicies la vida!. Ya dormirás bastante en la sepultura.