Dios es un comediante que actúa para una audiencia demasiado asustada para reír.
El amor es la más fuerte de las pasiones, porque ataca al mismo tiempo a la cabeza, al corazón y al cuerpo.
El amor propio, al igual que el mecanismo de reproducción del genero humano, es necesario, nos causa placer y debemos ocultarlo.
El arte de la medicina consiste en mantener al paciente en buen estado de ánimo mientras la naturaleza le va curando.
El ateísmo es el vicio de unas pocas personas inteligentes.
El deseo de agradar es al espíritu lo que el adorno a la belleza.
El divorcio probablemente se remonta a la misma época que el matrimonio. Yo creo, sin embargo, que el matrimonio es algunas semanas más antiguo.
El exceso de placer no es placer.
El fanatismo es a la superstición lo que el delirio es a la fiebre, lo que la rabia es a la cólera. El que tiene éxtasis, visiones, el que toma los sueños por realidades y sus imaginaciones por profecías es un fanático novicio de grandes esperanzas; podrá pronto llegar a matar por el amor de dios.
El fanatismo es un monstruo que osa decirse hijo de la religión.
El hombre actual ha nacido o bien para vivir entre las convulsiones de la inquietud, o bien en el letargo del aburrimiento.
El hombre se precipita en el error con más rapidez que los ríos corren hacia el mar.
El hombre, nos lo han dicho muchas veces, es.un oscuro enigma; pero ¿en qué lo es más que el resto de la naturaleza?.
El optimismo es la locura de insistir en que todo está bien cuando somos desgraciados.
El orgullo de los mediocres consiste en hablar siempre de sí mismos; el orgullo de los grandes hombres es de no hablar nunca de ellos.
El placer da lo que la sabiduría promete.
El primero que comparó a la mujer con una flor, fue un poeta; el segundo, un imbécil.
El que revela el secreto de otros pasa por traidor; el que revela el propio secreto pasa por imbécil.
El que sospecha invita a traicionarlo.
El que tiene miedo de la pobreza no es digno de ser rico.
El secreto de aburrir a la gente consiste en decirlo todo.
El secreto de no hacerse fastidioso consiste en saber cuando detenerse.
El sentido común no es nada común.
El único placer de la vida en Ginebra es que allí cada cual puede morir como le dé la gana. Hay mucha gente decente que ni siquiera llama al cura.
El verdadero valor consiste en saber sufrir.