La verdadera explicacion de este mundo, sea cual fuere la del otro, es el amor, no la filosofia alemana.
La vergüenza, el amor, el orgullo, todo hablaba en mí al mismo tiempo.
La vida es siempre amor y miseria. La vida son siempre las mismas canciones.
La vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil, que cuando uno empieza a aprenderlo, ya hay que morirse.
La vida nos regala lo más preciado de si misma cuando convergemos en el amor.
La vida pasa y los dolores sanan, pero al amor caído ya nadie lo salva.
Las amistades son como los matrimonios: de cada diez, uno se hace por amor.
Las caricias son muy fáciles y no demuestran nada; la única verdadera prueba de amor que puede darse al otro, es la de sufrir en su lugar.
Las cartas de amor se escriben empezando sin saber lo que se va a decir, y se terminan sin saber lo que se ha dicho.
Las cualidades sublimes infunden respeto; las bellas, amor.
Las decepciones no matan, y las esperanzas hacen vivir.
Las mariposas tienden sus alas temblorosas y en alegría loca de luces y colores, ebrias de amor expiran en tálamos de flores... ¡Hay vidas que se acaban como esas mariposas!.
Las mejores cartas de amor de una mujer son siempre las escritas al hombre que está traicionando.
Las mujeres, cuando aman, ponen en el amor algo divino. Tal amor es como el sol, que anima a la naturaleza.
Las noches son breves ¿Cuántos días más aún por vivir?.
Las pasiones hacen vivir al hombre, la sabiduría sólo le hace durar.
Las recompensas espirituales son las que realmente me han permitido vivir esta vida.
Las riñas de los amantes renuevan el amor.
Lástima que cuando uno empieza a aprender el oficio de vivir ya hay que morir.
Legamos amor a nuestras mujeres; recuerdos a nuestros hijos; pero en los campos quemados por la guerra, a los amigos legamos el caminar.
Llenas tus valijas de amor y te vas, a buscar el cuerpo de una mujer, y descubrís que amor es más que una noche y juntos ver amanecer.
Llueve copiosamente sobre mi cara y sólo pienso en tu lejano amor mientras cobijo con todas mis fuerzas, la esperanza.
Lo blando es más fuerte que lo duro; el agua es más fuerte que la roca, el amor es más fuerte que la violencia.
Lo contrario del amor no es el odio, sino la indiferencia.
Lo malo del amor es que muchos lo confunden con la gastritis y, cuando se han curado de la indisposición, se encuentran con que se han casado.