Quien vive entre los deleites y los vicios ha de expiarlos luego con la humillación y la miseria.
Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren
Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren.
Se valiente y vive tu vida desde tu corazón, no necesitas permiso de nadie para ser feliz.