No existe una escuela que enseñe a vivir.
No hay hombre, por viejo que esté, que no piense que puede vivir otro año.
No hay más que una manera de ser feliz: vivir para los demás.
No hay nada más bello que vivir.
No hay que morir por el otro, sino vivir para disfrutar juntos.
No murió temprano el que no había de vivir más de lo que vivió.
No obres como si fueras a vivir mil años; obra como si el fin estuviera muy cerca.
No os espante la pobreza; nadie vive tan pobre como nació.
No se puede vivir de esta forma negativa... simplemente cambia tu día viviendo en positivo.
No se vive sin la fe. La fe es el conocimiento del significado de la vida humana. La fe es la fuerza de la vida. Si el hombre vive es porque cree en algo.
No sigas el camino; ve por donde no halla vereda y deja una huella.
No sólo de pan vive el hombre.
No sólo de pan vive el hombre. De vez en cuando, también necesita un trago.
No vivimos nunca, sino que esperamos vivir; y disponiéndonos siempre a ser felices, es inevitable que no lo seamos nunca.
Nuestra civilización vive según el principio de los sofistas atenienses denunciados por Platón, a saber: tener los deseos más violentos posibles y encontrar el medio de satisfacerlos.
Nuestra propaganda busca en definitiva, a los seres que forzados a vivir en sociedad no se sienten ligados a ella ni por la más ligera fibra del corazón, y por célula alguna del cerebro.
Para conocer al hombre basta estudiarse a sí mismo; para conocer a los hombres se precisa vivir en medio de ellos.
Para el que no tiene nada, la política es una tentación comprensible, porque es una manera de vivir con bastante facilidad.
Para gozar íntimamente y para amar se necesita soledad, más para salir airoso se precisa vivir en el mundo.
Para hacer de una casa un hogar se necesita vivir mucho en ella.
Para llevar a cabo grandes empresas hay que vivir convencidos, no de que somos longevos, sino inmortales.
Para ser feliz hay que vivir en guerra con las propias pasiones y en paz con las de los demás.
Para surcar mejores aguas despliega ahora las velas la navecilla de mi ingenio, que deja tras de sí un mar tan cruel.
Para vivir existen tres métodos: mendigar, robar o realizar algo.
Para vivir sólo es preciso ser un animal o un dios -dice Aristóteles. Falta el tercer caso: hay que ser ambas cosas: un filósofo.