No sólo de pan vive el hombre.
No sólo de pan vive el hombre. De vez en cuando, también necesita un trago.
Nuestra civilización vive según el principio de los sofistas atenienses denunciados por Platón, a saber: tener los deseos más violentos posibles y encontrar el medio de satisfacerlos.
Por muy bien hechos que estén los puntos de sutura, se vive con dificultad cuando nuestras vísceras han sido substituidas por la añoranza de una persona; parece que ésta ocupara más lugar que aquéllas, la sentimos continuamente, y además ¡qué ambigüedad verse obligado a pensar una parte del propio cuerpo!.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
Quien lucha por el futuro ya lo vive en el presente.
Quien se alimenta de ideas jóvenes, vive siempre joven.
Quien sólo vive para sí, está muerto para los demás.
Quien un mal habito adquiere, esclavo de el vive y muere.
Quien vive como yo no muere: se acaba, se marchita, se desvegeta. El sitio donde estuvo sigue sin él estar allí, la calle por donde caminaba sigue sin que él sea visto en ella, la casa que habitaba es habitada por no él.
Quien vive con más desahogo no es el que tiene más, sino el que administra bien lo mucho o poco que tiene.
Quien vive de prisa no vive de veras.
Quien vive en armonía no teme la soledad.
Quien vive entre los deleites y los vicios ha de expiarlos luego con la humillación y la miseria.
Quien vive sin disciplina, muere sin honor.
Quien vive sin pensar, no puede decir que vive.
Quien vive temeroso, nunca será libre.
Religión es hacer el bien; Un hombre no se limita a pensar o sentir su religión, sino que "vive" su religión tanto como es capaz de hacerlo.
Se alegraron con tu nacimiento, tú llorabas; vive de manera que puedas jusgarte realizado en el momento de tu muerte, pra ver llorar a los otros.
Se valiente y vive tu vida desde tu corazón, no necesitas permiso de nadie para ser feliz.
Se vive con la esperanza de llegar a ser un recuerdo.
Seamos discretos. No peguntemos a la gente si vive.
Si no se vive para los demás, la vida carece de sentido.
Sin aire, la tierra muere. Sin libertad, como sin aire propio y esencial, nada vive.
Solo el que vive en la opulencia reniega de ella.