La Biblia enseña a amar a nuestros enemigos como si fueran nuestros amigos, posiblemente porque son los mismos.
La televisión es el único somnífero que se toma por los ojos.
El hombre es un objeto de placer.
El teatro no se hace para cantar las cosas, sino para cambiarlas.
El único error de Dios fue no haber dotado al hombre de dos vidas: una para ensayar y otra para actuar.
Raro y celestial don, el que sepa sentir y razonar al mismo tiempo.
Tener con quien llorar aminora el llanto de muchos.