Al irte dejas una estrella en tu sitio, dejas caer tus luces como el barco que pasa, mientras te sigue mi canto embrujado.
Con un olor de olvido en los cabellos, con un sonar de venas misteriosas.
El mar es un tejado de botellas que en la memoria del marino sueña.
El poeta es un pequeño Dios.
He buscado en tu cuerpo la canción. Alguien lleva un tesoro entre las manos.
Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra; el adjetivo, cuando no da vida, mata.
Las horas caen de minuto en minuto, como la sangre que quiere hablar.
Me gusta viajar como el barco del ojo que va y viene en cada parpadeo.
Mi alegría es oir el ruido del viento en tus cabellos.
Mi gloria está en tus ojos.
Mujer el mundo está amueblado por tus ojos.
Por qué cantáis la rosa, ¡oh Poetas!, Hacedla florecer en el poema.
Que el verso sea como una llave que abra mil puertas.
Se hace más alto el cielo en tu presencia, la tierra se prolonga de rosa en rosa y el aire se prolonga de paloma en paloma.
Seamos ese pedazo de cielo, ese trozo en que pasa la aventura misteriosa, la aventura del planeta que estalla en pétalos de sueño.
Si tú murieras, las estrellas a pesar de su lámpara encendida perderían el camino, ¿Qué sería del universo?.
Sólo para vosotros viven todas las cosas bajo el sol.
Sólo tú salvas el llanto y de mendigo oscuro lo haces rey coronado por tu mano.
Tengo una atmósfera propia en tu aliento, la fabulosa seguridad de tu mirada con sus constelaciones íntimas, con su propio lenguaje de semilla.
Volveré sobre las aguas del cielo.
Yo miro tu recuerdo náufrago. Y aquel pájaro ingenuo bebiendo el agua del espejo.
Yo no tengo orgullos de campanario.
Adónde vas? ¿De qué regiones vienes? ¿Quién da a tu rostro ese celeste olvido? ¿Qué Dios sin fuego con su luz te viste?.
Agradece al tiempo que, mucho más sabio que tú, no apresure tus horas de dolor ni se demore en tus momentos de dicha, sino que te los mida con la misma igualdad, con la misma ecuanimidad generosa.
Deja que, así, te exprese, cuando huyen las palabras, ay, expresión del tacto, única voz precisa, deja que, así, te exprese mi ternura.