El verdadero amigo está en tu caída antes de que tu toques el suelo: siempre.
Quien contempla a un verdadero amigo, es como si contemplara a otro ejemplar de sí mismo.
"Sé al menos mi enemigo": así habla el verdadero respeto que no se atreve a implorar amistad.
A las personas les interesa nuestro destino exterior; el interior, sólo a nuestro amigo.
Ahí radica el verdadero poder de los medios masivos: son capaces de redefinir la normalidad.