La fama es efímera.
A nadie se le dio veneno en risa.
Claro que el café es un veneno lento; hace cuarenta años que lo bebo.
El exceso es el veneno de la razón.
La ciencia es el gran antídoto contra el veneno del entusiasmo y la superstición.
La gloria es un veneno que hay que tomar en pequeñas dosis.
Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo. . . . Del miedo al cambio.
Nada es veneno, todo es veneno: la diferencia está en la dosis.
No daré veneno a nadie aunque me lo pida, ni le sugeriré tal posibilidad.
Todo deseo estancado es un veneno.
¡La doctrina de la igualdad!... Pero si no existe veneno más venenoso que ése: pues esa doctrina parece ser predicada por la justicia misma, mientras que es el final de la justicia... "Igualdad para los iguales, desigualdad para los desiguales" - ése seria el verdadero discurso de la justicia: y, lo que de ahí se sigue, "no igualar jamás a los desiguales".