¡Tu tienes, para mí todo lo bello; yo tengo para ti, todo lo que ama; tú, para mí, la luz que resplandece, yo, para ti, sus llamas!.
¿Mujer, qué máquina eres, que solo me tienes desesperado, confuso, niño para contenerte?.
¿No tienes enemigos? ¿Es que jamás dijiste la verdad o jamás amaste la justicia?