Cole��o pessoal de citador
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Luego que has soltado una palabra, ésta te domina; pero mientras no la has soltado eres un domador.
Proverbio arabe
Enseñar, que es lo más bello y honroso del mundo.
Jose Marti
El poema sirve de guarida a mis escombros de espejo perverso de transparencia de sueños dibujados con debilidad por el alfabeto hostil.
Jose Barroeta
Loca es la oveja que al lobo se confiesa.
Refran
Ningún hombre digno pedirá que se le agradezca aquello que nada le cuesta.
Terencio
Investigar es ver lo que todo el mundo ha visto, y pensar lo que nadie más ha pensado.
Albert Szent Gyorgi
Un loco echa una piedra a un rÃo y cien listos no la puedan recuperar.
Refran
No quiero el calor de vuestro fuego, no quiero el agua de vuestras tinajas. Quiero sólo un lugar para mi canción.
Roberto Obregon
Bastante colabora quien no entorpece.
Refran
Tu olvido, me rÃo de tu olvido, nadie olvida asÃ, un cariño sentido.
Eladia Blazquez
Un hombre no trata de verse en el agua que corre, sino en el agua tranquila, porque solamente lo que en sà es tranquilo puede dar tranquilidad a otros.
Confucio
"Sé al menos mi enemigo": asà habla el verdadero respeto que no se atreve a implorar amistad.
Friedrich Nietzsche
La razón no se someterÃa nunca, si no se juzgase que hay ocasiones en que debe someterse.
San Agustin
Lo maravilloso está ahÃ, al alcance de la mano.
Rene Rebetez
Como el maestro ciruela, que no sabe leer y pone escuela.
Refran
Con el submarino ya no habrá mas batallas navales como seguirán inventándose instrumentos de guerra cada vez mas perfeccionados y terrorÃficos, la guerra misma será imposible.
Jules Simon
Te costarÃa creer lo mucho que hablamos del futuro de la sociedad. En mi opinión, es casi seguro que, en un lapso de tiempo más o menos grande, será regida como un colegio. Los vigilantes legislarán. Todo el mundo irá de uniforme. La humanidad dejará de emplear barbarismos en sus temas insÃpidos; pero, ¡qué estilo más jodido veremos! ¡Qué ausencia de gracia, de ritmo y de vuelo!.
Gustave Flaubert
No hay soledad más alta, más cruel y más cercana que la de dos cuerpos que se aman, sus hiedras confundiendo, su saliva y sus sueños, su aliento anonadado, sus huesos y su muerte.
Luis Cardoza Y Aragon