El pueblo que valora sus privilegios por encima de sus principios, pronto pierde unos y otros.
Los hombres son como los astros, que unos dan luz de sí y otros brillan con la que reciben.
Los solteros ricos deberían pagar más impuestos. No es justo que unos sean más felices que otros.
Podemos comprendernos unos a otros, pero sólo a sí mismo puede interpretarse cada uno.