El pasado siempre está presente.
El perdón siempre contiene justicia. Aunque no sea justo.
El porvenir de un hijo es siempre obra de su madre.
El problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres.
El progreso consiste en navegar siempre en contra de la corriente, que es la rutina.
El progreso y el desarrollo son imposibles si uno sigue haciendo las cosas tal y como siempre las ha hecho.
El que escribe en el alma de un niño escribe para siempre.
El que está acostumbrado a viajar, sabe que siempre es necesario partir algún día.
El que juega con fuego siempre sale quemado.
El que no ama siempre tiene razón: es lo único que tiene.
El que no cree en si mismo miente siempre.
El que no posee el don de maravillarse ni de entusiasmarse más le valdría estar muerto, porque sus ojos están cerrados.
El que no tiene celos, no está enamorado.
El que no tiene opinión propia siempre contradice la de los demás.
El que ostenta el poder es siempre impopular.
El que quiere estudiar amor se queda siempre en alumno.
El que sabe desdeñar su vida, sabrá siempre honrarla.
El que siempre busca grandezas, alguna vez la encuentra.
El que va acompañado de una linda mujer sabe que los amigos hallados en la calle tienen siempre más cosas que decir que cuando vamos solos.
El razonamiento activo se aprende con la práctica; debería ser practicado durante mucho tiempo y de muchas maneras variadas.
El rendirse a la ignorancia y llamarla dios siempre ha sido prematuro y sigue siéndolo hoy día.
El rostro de una mujer debe estar acuñado por su propia historia.
El sabio en la virtud debe siempre hacer fundamento.
El sabio no dice nunca todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice.
El sabio siempre quiere aprender; el ignorante siempre quiere enseñar.