Una virtud nunca puede subsistir aislada; siempre ha de hallarse protegida por otras virtudes.
Y es inútil, inútil toda huida (ni por abajo ni por arriba). Se vuelve siempre. Siempre.
Yo no se de pájaros, no conozco la historia del fuego. Pero creo que mi soledad debería tener alas.