La soberbia nunca baja de donde sube, porque siempre cae de donde subió.
La tontería se coloca siempre en primera fila para ser vista; la inteligencia detrás para ver.
La única educación eterna es esta: estar lo bastante seguro de una cosa para decírsela a un niño.
La verdad adelgaza y no quiebra, y siempre anda sobre la mentira como el aceite sobre el agua.
La vida real del hombre es feliz, principalmente porque él siempre espera que pronto lo sea.