Hay gentes tan llenas de sentido común, que no les queda el más pequeño rincón para el sentido propio.
Hay que buscar la verdad y no la razón de las cosas. Y la verdad se busca con humildad.
Hay que sentir el pensamiento y pensar el sentimiento.
Jamás desesperes, aun estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecundante.
La envidia es mil veces más terrible que el hambre, porque es hambre espiritual.
La felicidad no es cosa fácilmente digerible; es, más bien, muy indigesta.
La filosofía responde a la necesidad de hacernos una concepción unitaria y total del mundo y de la vida.
La moda, es decir, la monotonía en el cambio.
La opinión de toda una multitud es siempre más creíble que la de una minoría.
La verdadera ciencia enseña, por encima de todo, a dudar y a ser ignorante.
La vida no es sueño. El más vigoroso tacto espiritual es la necesidad de persistencia en una forma u otra. El anhelo de extenderse en tiempo y en espacio.
Llamo rumiantes a los hombres que se pasan rumiando la miseria humana, preocupados de no caer en tal o cual abismo.
Lo sabe todo, absolutamente todo. Figúrense lo tonto que será.
Los satisfechos, los felices, no aman; se duermen en la costumbre.
Mi gato nunca se ríe o se lamenta, siempre está razonando.
No existe peor intolerancia que la de la razón.
Obra de modo que merezcas a tu propio juicio y a juicio de los demás la eternidad, que te hagas insustituible, que no merezcas morir.
Pedimos milagros, como si no fuese el milagro más evidente el que los pidamos.
Procuremos más ser padres de nuestro porvenir que hijos de nuestro pasado.
Quiero vivir y morir en el ejército de los humildes, uniendo mis oraciones a las suyas, con la santa libertad del obediente.
Refinada soberbia es abtenerse de obrar por no exponernos a la crítica.
Saber llorar es la sabiduría de la sencillez.
Se viaja no para buscar el destino sino para huir de donde se parte.
Si corres mucho es muy posible que te Hundas en el pantano, si vas muy despacio es muy posible que te hundas en el pantano.
Si sientes que algo te escarabajea dentro, pidiéndote libertad, abre el chorro y déjalo correr tal y como brote.