Dios no escucha vuestras palabras, salvo cuando él mismo las profiere a través de vuestros labios.
Dirigidos a una sola persona, y mutuos, caritas y amor, dan un matrimonio feliz.
El amor es el deseo de obtener la amistad de una persona que nos atrae por su belleza.
El camino hacia la riqueza depende fundamentalmente de dos palabras: trabajo y ahorro.
El comienzo de todos los saberes es la admiración ante el hecho de que las cosas sean como son.
El diplomático es una persona que primero piensa dos veces y finalmente no dice nada.