Un hombre de estado debe tener el corazón en la cabeza.
Un hombre no es sólo lo que está comprendido entre pies y cabeza.
Un hombre sabio debe tener dinero en su cabeza, pero no en su corazón.
Un mundo de gran dolor y tristeza. A pesar de los cerezos en flor.
Una amistad sin confianza es una flor sin perfume.
Una cabeza sin memoria es como una fortaleza sin guarnición.
Una flor en la mano muere, apagando una estrella.
Una mujer al sol es todo mi deseo, viene del mar, desnuda, con los brazos en cruz y la flor de los labios abierta para el beso y en la piel refulgente el polen de la luz.
Una mujer sensible debería ser guiada por su cabeza cuando busque un marido y por su corazón cuando busque un amante.
Ver es algo más que mirar. Ver consiste en advertir los detalles. Para ver bien una flor se ha de mirar con lupa, por dentro.
Ver un mundo en un grano de arena y un cielo en una flor silvestre, tener el infinito en la palma de la mano y la Eternidad en una hora.
Y ese miedo idiota de verte viejo y sin pareja; te hace escoger con la cabeza lo que es del corazón.
¡Débiles son mis piernas!, pero está en flor el monte Yoshino.
¡He perdido mi gotita de rocío!, dice la flor al cielo del amanecer, que ha perdido todas sus estrellas.
¡Qué bella flor el laurel rosa! y ¡qué amargo es el laurel rosa!.
¿De qué árbol en flor?. No sé ¡Pero qué perfume!.
¿sabias que. . . Cuando pasas caminando por una flor, sea en algún jardín o en un alguna ladera, la flor siempre te sonríe? la forma más cortés de responder, me han dicho, es devolver la sonrisa alegremente.
¿Una flor caída volviendo a la rama?. Era una mariposa.