La tierra parece una magnífica flor de loto cuando el sol se alza sobre el paisaje nevado.
Las verdades, como las rosas, tienen espinas;recíbelas por la parte de la flor y no te pincharás.
Le puedes poner una pistola cargada en la cabeza, pero si ella no quiere sexo, no lo tendrás.
Los grandes perseguidores se reclutan entre los mártires a quienes no les han cortado la cabeza.
Los ojos son para mirar, las manos para coger, la cabeza para pensar y el corazón para amar.
No es filósofo quien teniendo una filosofía en la cabeza no la tiene además en el corazón.
No inclines nunca la cabeza, tenla siempre erguida. Mira al mundo directamente a la cara.