Olvida uno su falta después de haberla confesado a otro, pero normalmente el otro no la olvida.
. . . Por ley de historia, un perdón puede ser un error, pero una venganza es siempre una infelicidad. La conciliación es la ventura de los pueblos.
. . . Todo hombre está obligado a honrar con su conducta privada, tanto como con la pública, a su patria.
A diferencia de la vejez, que siempre está de más, lo característico de la juventud es que siempre está de moda.
A fuerza de hablar de amor, uno llega a enamorarse. Nada tan fácil. Esta es la pasión más natural del hombre.
A la hora de la verdad, que es la de buscarse a sí mismo en lo objetivo, uno olvida todo y se dispone a no ser fiel más que a su propia sinceridad.
A las mujeres les está bien llorar, a los hombres recordar.
A menos que haya complicaciones, está a punto de morir.
A pesar de las ilusiones racionalistas, e incluso marxistas, toda la historia del mundo es la historia de la libertad.
A todo se acostumbra uno en esta vida, menos a no comer.
A un pueblo no se le convence sino de aquello de que quiere convencerse.
A veces presiento que mi alma está en sombras, entonces me inclino, te beso, y hay luz.
A veces, el arte está en los críticos. Estos inventan el arte.
Acaso no haya nada tan considerable en la historia de los cristianos como Rancé rezando a la luz de las estrellas, apoyado en los acueductos de los césares, a la puerta de las catacumbas: el agua se lanzaba con fragor por encima de las murallas de la Ciudad Eterna, mientras la muerte, abajo, entraba silenciosamente en la tumba.
Admiro a la gente que admira, porque está despierta.
Ahoga entre tus labios mi tristeza, y esta inquietud punzante que ya empieza a taladrar mi sien con sus latidos.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
Algunas veces hay que decidirse entre una cosa a la que se está acostumbrado y otra que nos gustaría conocer.
Allí donde está el dolor, está también lo que lo salva.
Allí esta el fastuoso escenario de la vida para los que saben mirar un poco.
Allí está todo lo que necesitas, sol y luna y estrellas, pues la luz que reclamas habita en tu interior.
Amad a esta Iglesia, permaneced en esta Iglesia, sed vosotros esta Iglesia.
Amar a una criatura es tener necesidad de que esta criatura viva.
Amar está dentro de nuestro alcance; pero no dejar de amar.
Amarse a uno mismo es el principio de una historia de amor eterna.