Como el maestro ciruela, que no sabe leer y pone escuela.
El mejor gobierno es el que desea hacer feliz al pueblo y sabe cómo lograrlo.
El pueblo es aquella parte del Estado que no sabe lo que quiere.
Hay gente que porque sabe leer y escribir, cree que sabe leer y escribir.
...aprender enseñando, leer escribiendo y hablando, producir produciendo.
...Para mí, era el pan, era la nieve; ya la nieve no es blanca, el pan no sabe a nada.
A un pueblo no se le convence sino de aquello de que quiere convencerse.
Amo a este pueblo áspero (se refiere a los árabes nómadas), persistente, vivo, último ejemplo de las sociedades primitivas y que, al hacer alto a mediodía, tumbado a la sombra bajo el vientre de sus camellas, se burla, mientras fuma su chibuquí, de esa valiente civilización nuestra que tiembla de ira.
Antes de dar al pueblo sacerdotes, soldados y maestros, sería oportuno saber si no se está muriendo de hambre.
Bebido con buenos amigos, sabe bien cualquier vino.
Beso el barro, amo el estuco delicado, me inclino ante los sabios estelares, ante el pueblo que contaba los luceros y escribió sobre basalto la única historia verdadera que se ha escrito en esta tierra.
Bien lo sabe Dios, que en el mundo del amor, no habrá nadie que te quiera más que yo.
Busca la libertad, don tan preciado como sabe quien por ella dé la vida.
Cada pueblo tiene el gobierno que se merece.
Cada pueblo tiene la ingenua convicción de ser la mejor ocurrencia de dios.
Cada quien sabe lo que trae en su morral.
Cada suicida sabe dónde le aprieta la incertidumbre
Cada uno sabe donde le aprieta el zapato
Campo de escarcha. A la loca del pueblo le ladra un perro.
Cínico: un hombre que sabe el precio de todo y el valor de nada.
Colectividad que no sabe pensar, no puede vivir.
Como la dicha de un pueblo depende de ser bien gobernado, la elección de sus gobernantes pide una reflexión profunda.
Como se sabe, los negocios pueden dar dinero, pero la amistad raramente lo hace.
Cuando el gobernante mismo obra rectamente, ejercerá influencia sobre el pueblo sin dar órdenes, y cuando el gobernante mismo no obra rectamente, todas sus órdenes serán inútiles.
Cuando el gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrección es el más sagrado de los derechos y el más indispensable de los deberes.