El orgullo humano sabe inventar los nombres más serios para ocultar su propia ignorancia.
El pesimista sabe rebelarse contra el mal. Sólo el optimista sabe extrañarse del mal.
El placer de leer es doble cuando se vive con otra persona con la que compartir los libros.
El placer de leer todo se duplica cuando uno vive con alguien que comparte los mismos libros.
El pueblo que valora sus privilegios por encima de sus principios, pronto pierde unos y otros.
El pueblo se inquieta al ver llorar, como si un sollozo fuera más grave que una hemorragia.
El que es elegido príncipe con el favor popular debe conservar al pueblo como amigo.