No sabe más el que más cosas sabe, sino el que sabe las que más importan.
No sabe qué es amor quien no te ama, no sabe qué es amor quien no te mira...
No sabe ser rey el que teme mucho el odio ajeno.
No sabe tornar a su dueño la vergüenza que se fue.
No se debe ser demasiado severos con los errores del pueblo, sino tratar de eliminarlos por la educación.
No se sabe quien goza más; si la mujer cuando se casa o el hombre cuando enviuda.
No te avergüences de someterte a las leyes y al que sabe más que tú.
No tengo más que al pueblo y a los militares hasta el grado de capitán; el resto me temen, pero no puedo contar con ellos.
Nunca se va tan lejos como cuando no se sabe adónde se va.
Nunca sopla viento favorable para el marino que no sabe en qué puerto fondear.
Oír o leer sin reflexionar es una ocupación inútil.
Para encadenarlo (al pueblo) es preciso aparentar que se llevan las mismas cadenas que él.
Para mí, Cristo es el pueblo.
Para un pueblo hambriento e inactivo, la sola forma en que Dios puede aparecer es en la de trabajo y comida.
Pero ya sabe usted que quien ama no recuerda largo tiempo el agravio.
Pide consejo al que sabe corregirse a sí mismo.
Poetas, nunca cantemos / la vida de un mismo pueblo, / ni la flor de un solo huerto. /Que sean todos los pueblos / y todos los huertos nuestros.
Porque aunque nadie sabe lo que a nadie le digo, la noche entera es corta para soñar contigo y todo el día es poco para pensar en ti
Preferiría perder a mi mejor amigo antes que a mi peor enemigo. Ya sabe usted que para tener amigos sólo se necesita ser bondadoso; pero cuando a un hombre no le queda un enemigo es que debe de haber en él algo mezquino.
Privar a un niño de su derecho a la educación es amputarlo de esa primera comunidad donde los pueblos van madurando sus utopías.
Puede juzgarse el grado de civilización de un pueblo por la posición social de la mujer.
Puedo estar sola fregar platos leer libros construir frases escuchar y ser feliz sin mala conciencia.
Qué sabe del amor quien no ha tenido que despreciar precisamente lo que más amaba.
Quien cree en Dios, le reza. Quien lo sabe, trabaja.
Quien de verdad sabe de que habla, no encuentra razones para levantar la voz.