Puede juzgarse el grado de civilización de un pueblo por la posición social de la mujer.
Resulta totalmente imposible gobernar un pueblo si éste ha perdido la confianza en sus gobernantes.
Señores jueces, quiero utilizar una frase que pertenece ya a todo el pueblo argentino: nunca más.
Sólo se puede gobernar un pueblo ofreciéndole un porvenir. Un jefe es un vendedor de esperanzas.
Toda institución que no suponga que el pueblo es bueno y el magistrado corruptible, es viciosa.
Un pueblo no representa tanto una acumulación de ideas y teorías como de obsesiones.
Yo conozco al pueblo: cambia en un día. Derrocha pródigamente lo mismo su odio que su amor.