El que por su gusto muere, hasta la muerte le sabe.
El que viva después de la muerte de su enemigo, aunque sólo fuese un día, ha alcanzado el fin deseado.
El requisito definitivo para la grandeza de un artista es su propia muerte.
El segundo síntoma de la muerte de nuestros sueños son nuestras certezas.
El tercer síntoma de la muerte de nuestros sueños es la paz. La vida pasa a ser una tarde de domingo, sin pedirnos cosas importantes y sin exigirnos más de lo que queremos dar. Pero, en verdad, en lo íntimo de nuestro corazón, sabemos que lo que ocurrió fué que renunciamos a luchar por nuestros sueños.
El tiempo cura lo que la razon en vano procura.
El tiempo es la espera de una mañana improbable o de fecha segura que no llega y pasa y engendra otra espera.
El tiempo no es un gran curador. Es indiferente y superficial. A veces no cura del todo. Y otras veces, cuando parece que sí, la cura no era necesaria.
El tiempo todo lo cura y todo lo muda.
El viejo tiene la muerte ante sus ojos, el joven a su espalda.
El vino debe tener tres prendas de mujer hermosa: buena cara, buen olor y buena boca.
En cada acto médico debe estar presente el respeto por el paciente y los conceptos éticos y morales; entonces la ciencia y la conciencia estarán siempre del mismo lado, del lado de la humanidad.
En caso de duda, no determines, cosa alguna.
En caso de vida o muerte se debe estar con el más prójimo.
En este mundo no hay nada cierto, excepto la muerte y los impuestos.
En la duda, ten la lengua muda.
En la naturaleza del hombre encontramos tres causas principales de querella: la competencia, la difidencia y la gloria.
En las tardías flores del cerezo Duda La primavera que termina.
En realidad, los seguros de vida son seguros de muerte.
En su lucha contra el individuo, la sociedad tiene tres armas : ley, opinión publica y conciencia.
En todo ser humano confluyen tres: Como él se ve a sí mismo, como le ven los demás y como es en realidad.
En tres partes se divide el alma humana: en mente, en sabiduría y en ira.
En tres tiempos se divide la vida: en presente, pasado y futuro. De éstos, el presente es brevísimo; el futuro, dudoso; el pasado, cierto.
Entre la fe y la incredulidad, un soplo. Entre la certeza y la duda, un soplo. Entre la certeza y la duda, un soplo. Alégrate en este soplo presente donde vives, pues la vida misma está en el soplo que pasa.
Era hombre de una sola novia, pero si la novia me hubiera dejado hubiera sido de dos novias. O tres novias