Cuando la muerte ha igualado las fortunas, las pompas fúnebres no deberían diferenciarlas.
Cuando un médico va detrás del féretro de su paciente, a veces la causa sigue al efecto.
De los innumerables escalones que conducen a mi corazón él subió tan sólo quizás dos o tres.
De los males de la vida nos consolamos con la muerte, y de la muerte, con los males de la vida.
Déjame que llore como aquel que sufre en vida la tortura de llorar su propia muerte.