Antes de poner en duda el buen juicio de tu mujer, fíjate con quien se ha casado ella.
Con la invención de la bomba atómica he llegado a ser la muerte, el destructor de mundos.
Concede a tu espíritu el hábito de la duda, y a tu corazón, el de la tolerancia.
Conviene reir sin esperar a ser dichosos, no sea que nos sorprenda la muerte sin haber reído.
Creo que son los males del alma, el alma. Porque el alma que se cura de sus males, muere.