Morir por las ideas, de acuerdo; pero de muerte lenta.
Mucha gente piensa que el fútbol es un juego a vida o muerte, pero es mucho más importante que eso.
Muchas cosas hay portentosas, pero ninguna como el hombre. Tiene recursos para todo; sólo la muerte no ha conseguido evitar.
Muchas cosas son las que el tiempo cura, no las que la razón concierta.
Muerte es todo lo que vemos despiertos; sueño lo que vemos dormidos.
Muy sentida es la muerte cuando el padre queda vivo.
Nadie me dijo que habría días como estos, días extraños sin duda.
Nadie se da la muerte en un exceso de razón.
Ni boda sin canto, ni muerte sin llanto.
Ni el sol, ni la muerte pueden mirarse fijamente.
Ni sacerdote ni soldado han de sentir la inquietud de la duda.
Ni temas ni desees la muerte.
No basta con pensar en la muerte, sino que se debe tenerla siempre delante. Entonces la vida se hace más solemne, más importante, más fecunda y alegre.
No comparto lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo.
No creo en la muerte, porque uno no está presente para saber que en efecto ha ocurrido.
No es muda la muerte. Escucho el canto de los enlutados sellar las hendiduras del silencio. Escucho tu dulcísimo llanto florecer mi silencio gris.
No es necesario matar a un hombre en la víspera de su muerte.
No es suficiente que un hombre tenga el deseo de matar para que la muerte se transforme en un valor.
No hay medicina que cure lo que no cura la felicidad.
No hay muerte natural: nada de lo que sucede al hombre es natural puesto que su sola presencia pone en cuestión al mundo. La muerte es un accidente, y aun si los hombres la conocen y la aceptan, es una violencia indebida.
No hay nacimiento pobre ni muerte rica.
No hay nada tan cierto en el mundo como la muerte y los impuestos.
No hay nada, sin duda, que calme el espíritu tanto como el ron y la verdadera religión.
No hay ninguna duda de que existe el más allá. Sin embargo, hay que preguntarse a qué distancia se encuentra del centro de la ciudad y hasta qué hora está abierto.
No hay que tener miedo de la pobreza ni del destierro, ni de la cárcel, ni de la muerte. De lo que hay que tener miedo es del propio miedo