Besos que vienen riendo, luego llorando se van, y en ellos se va la vida, que nunca más volverá.
Bien poco enseñó la vida a quien no le enseñó a soportar el dolor.
Bromear es una de las cosas amenas de la vida, pero cuesta muchos años de aprendizaje.
Busca la libertad, don tan preciado como sabe quien por ella dé la vida.
Cada día debemos juzgarlo una nueva vida.
Cada día es una pequeña vida.
Cada hombre tiene que inventar su camino.
Cada instante de la vida es un paso hacia la muerte.
Cada nuevo amigo que ganamos en la carrera de la vida nos perfecciona y enriquece más aún por lo que de nosotros mismos nos descubre, que por lo que de él mismo nos da.
Cada pensamiento positivo que tenemos está forjando el camino hacia el futuro que deseamos.
Cada uno de nosotros está en la tierra para descubrir su propio camino, y jamás seremos felices si seguimos el de otro.
Cada vez que un hombre ríe, añade un par de días a su vida.
Cada vida ha de tener sus espacios huecos que el ideal ha de rellenar.
Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.
Camino caluroso sobre esa piedra descansan todos.
Carpe Diem (aprovecha el día presente). Palabras que nos recuerdan que la vida es corta y debemos apresurarnos a gozar de ella.
Casarse con una determinada persona es, si se acierta, el fundamento de una vida feliz.
Casi siempre lo mejor de la vida conciste en no hacer nada en absoluto, en pasar el tiempo reflexionando, rumiando todo ello. Quiero decir pongamos que alguien comprende que todo es un absurdo, entonces no puede ser tan absurdo porque uno es consciente de que es un absurdo y la consciencia de ello es lo que le otorga sentido. ¿Me entienden? Es un pesimismo optimista.
Casi todas las personas viven la vida en una silenciosa desesperación.
Caso tras caso, vemos que el conformismo es el camino fácil, y la vía al privilegio y el prestigio; la disidencia trae costos personales.
Cinco minutos bastan para soñar toda una vida, así de relativo es el tiempo.
Como al caballo lo prueba el camino, a los hombres los prueba su destino.
Como el camino terreno está sembrado de espinas, Dios ha dado al hombre tres dones: la sonrisa, el sueño y la esperanza.
Como un camino en otoño: tan pronto como se barre, vuelve a cubrirse de hojas secas.
Como un mar, alrededor de la soleada isla de la vida, la muerte canta noche y día su canción sin fin.