Todos los hombres se parecen por sus palabras; solamente las obras evidencian que no son iguales.
Todos los hombres tienen sus horas de niños, y ¡hay del que no las tiene!.
Todos los hombres tienen una mujer en el pensamiento; los casados, además, tienen otra en casa.
Todos los libros pueden dividirse en dos clases: libros del momento y libros de todo momento.
Todos los momentos de placer se hallan contrapesados por un grado igual de dolor o de tristeza.
Todos los pueblos del mundo que han lidiado por la libertad han exterminado al fin a sus tiranos.
Todos los que parecen estúpidos, lo son y, además también lo son la mitad de los que no lo parecen.