El señor sólo exige de las personas aquéllo que está dentro de las posibilidades de cada uno.
El universo es una esfera infinita cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna.
El vino de la adolescencia no siempre aclara según pasan los años, a veces se vuelve turbio.
En cada amanecer hay un vivo poema de esperanza, y, al acostarnos, pensemos que amanecerá.