Claro que vivimos en un mundo en el que nadie es quien dice ser.
Como individuo, la mujer es un ser endeble y defectuoso.
Dame un alma que no conozca el aburrimiento, los refunfuños, los suspiros y los lamentos y no permitas que me tome demasiado en serio esa cosa tan invasora que se llama "yo".
Dios, que es acto puro y no tiene nada de potencialidad, tiene un poder activo infinito sobre las demás cosas.
El odio son las cosas que te gustaría hacer cuando le dejas un libro a alguien y te lo devuelve en edición fascicular.
El padre debe ser más amado que la madre, pues él es el principio activo de la procreación, mientras que la madre es tan sólo el principio pasivo.
El pasado es un país lejano.
El pecado ofende a Dios lo que perjudica al hombre.
El poeta escribe para un futuro que no va a conocer.
El ser de las cosas, no su verdad, es la causa de la verdad en el entendimiento.
Es evidente que existe la verdad. Porque el que niega que existe la verdad, conoce que la verdad existe. Si, pues, no existe la verdad, es verdad que la verdad no existe.
Gente. Pedazos de carne con patas.
Hace falta estar a punto de morirse para caer en la cuenta de que nada en esta vida tiene la más mínima importancia, pero claro, en ese momento lo jodido es que ya tampoco te sirve para nada haberlo descubierto.
Hay gente en ocasiones que deseas que fuera un libro, para así poder cerrarla con un sonoro y seco golpe de la mano, sin marcar la página, y devolverla luego para siempre al lugar en que por derecho corresponde: los mustios anaqueles de una rancia biblioteca.
Hay que hacer un mundo protegido de la hipocresía.
Justicia sin misericordia es crueldad.
La más segura cura para la vanidad es la soledad.
La muerte es el último viaje, el más largo y el mejor.
La poesía es un arma cargada de futuro.
La soledad es y siempre ha sido la experiencia central e inevitable de todo hombre.
La tarea del escritor consiste en mostrar como el contexto social influye en la psicología personal.
La vida es un mero parpadeo. Abre los ojos y ciérralos.
Las más elementales faltas de educación son las que más me han desarmado siempre.
Las palabras son inútiles, tercas, retorcidas como tornillos que no entran rectos. Y me cansan. Pero son lo único que tengo.
Lo que se recibe se recibe al modo del recipiente.