Dondequiera que vayas, busca siempre la belleza y la inmensa bondad de dios.
El abandono en dios es un don y al mismo tiempo, la mayor manifestación de la libertad del hombre.
El desconocimiento propio genera soberbia; pero el desconocimiento de Dios genera desesperación.
El dios en quien yo creo no nos manda el problema, sino la fuerza para sobrellevarlo.
El diplomático es una persona que primero piensa dos veces y finalmente no dice nada.
El español siempre lo sabe todo. Y si de algo no sabe nada, dice: De esto hablaremos más adelante.
El hombre debería decir siempre mucho más de lo que pretende y pretender mucho más de lo que dice.
El hombre no reza para dar a Dios una orientación, sino para orientarse debidamente a sí mismo.