Procede como Dios que nunca llora; o como Lucifer, que nunca reza; o como el robledal, cuya grandeza necesita del agua y no la implora... Que muerda y vocifere vengadora, ya rodando en el polvo, tu cabeza!.
Puede que nuestro papel en este planeta no sea alabar a Dios sino crearlo.
Que Dios proteja esa empresa.
Que es mi barco mi tesoro, que es mi dios la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria, la mar.
Qué me importa que Dios no exista mientras otorgue divinidad al hombre.
Queda prohibido no sonreír a los problemas, no luchar por lo que quieres, abandonarlo todo por miedo, no convertir en realidad tus sueños.
Querer deducir ciertas cosas de la sabiduría de Dios no es mucho mejor que hacerlo a partir del propio entendimiento.
Quien a Dios tiene, nada le falta. Sólo Dios basta.
Quien cree en Dios, le reza. Quien lo sabe, trabaja.
Quien dice hombre, dice lenguaje, y quien dice lenguaje, dice sociedad.
Quién dice la verdad nunca se equivoca.
Quien dice la verdad, casi no dice nada.
Quien dice la verdad, ni peca ni miente.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
Quien no dice mal de las mujeres, ciertamente no las ama: porque la manera más profunda de sentir alguna cosa está en sufrirla.
Quien no sabe bailar dice que los tambores no valen para nada.
Quien no tiene confianza en el hombre, no tiene ninguna en Dios.
Quien toma bienes de los pobres es un asesino de la caridad. Quien a ellos ayuda, es un virtuoso de la justicia.
Recibir es mala liga, que el que toma a dar se obliga.
Reemplazar el culto a dios por el respeto y el amor a la humanidad. Nosotros proclamamos a la razón humana como único criterio de verdad. La conciencia humana como base de justicia; la libertad individual y colectiva como única fuente de orden en la sociedad.
Resulta que Dios está desnudo. El que no quiera verlo que no mire.
Ruego constantemente a Dios para que nazca sobre esta tierra algún gran espíritu, hombre o mujer, encendido en la piedad divina, capaz de librarnos de nuestros horrendos pecados contra los animales, salvar las vidas de criaturas inocentes.
Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren
Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren.
Se dice el pecado, pero no el pecador.