Pues no tiene la capacidad de gobernar con justicia, y no debe gobernar el que no tiene la capacidad de convencer.
Qué cosa terrible es la caridad a la que las mujeres pueden llegar. Se ve todo el tiempo... amor dado a absolutos tontos. El amor es el pabellón de la caridad.
Que la condenación pueda ser eterna supone a fin de cuentas que el pecado no tiene fin.
Que tu beso tenga el ardor del sol, y la rosa te dará todo su perfume.
Queda prohibido no sonreír a los problemas, no luchar por lo que quieres, abandonarlo todo por miedo, no convertir en realidad tus sueños.
Quién da todo, quisiera dar más.
Quien a Dios tiene, nada le falta. Sólo Dios basta.
Quien buen norte tiene, seguro va y seguro viene.
Quien de verdad sabe de que habla, no encuentra razones para levantar la voz.
Quien en nombre de la libertad renuncia a ser el que tiene que ser, ya se ha matado en vida: es un suicida en pie. Su existencia consistirá en una perpetua fuga de la única realidad que podía ser.
Quien ha visto vaciarse todo, casi sabe de qué se llena todo.
Quien habla de cosas que no le atañen, escucha cosas que no le gustan.
Quien habla mal de mí a mis espaldas mi culo contempla.
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
Quien hijo tiene en la guerra, muerto está y vivo le espera.
Quien más tiene, más quiere.
Quien me tiene de un hilo no es fuerte; lo fuerte es el hilo.
Quien no ama su trabajo, aunque trabaje todo el día es un desocupado.
Quien no ha llegado lejos nunca, que espere, que el tiempo se lo dará todo.
Quien no tiene cabeza, ha de tener pies.
Quien no tiene confianza en el hombre, no tiene ninguna en Dios.
Quien no tiene enemigos, tampoco suele tener amigos.
Quien no tiene nada individual de qué envanecerse se envanece de haber nacido aquí o allí.
Quien no tiene que esperar, de nada debe desesperarse.
Quien no tiene toda la inteligencia de su edad, tiene toda su desgracia.